JAIDITH SOTO CARABALLO
Escritora, feminista y gestora cultural latinoamericana
Hay mujeres que escriben poesía y hay mujeres que crean territorios para que otras escriban.
Jaidith Soto Caraballo pertenece a ambas orillas.
Es escritora, feminista, antologadora, tallerista, gestora cultural y fotógrafa. Su formación inicial en Medicina Veterinaria y Zootecnia —graduada por la Universidad de Córdoba— no la alejó del arte; por el contrario, amplió su mirada sobre la vida, la observación y el cuidado. Esa sensibilidad atraviesa tanto su escritura como su trabajo cultural.
Desde muy joven estuvo vinculada a procesos literarios colectivos. Fue parte del taller literario León de Greiff y del Grupo de arte y literatura El Túnel (Montería, 1992–1999), espacios donde la palabra era una forma de resistencia y comunidad. Más adelante, asumió la coordinación del taller Manuel Zapata Olivella de la Universidad de Córdoba.
Su trabajo como gestora cultural ha cruzado fronteras. Fue miembro fundadora y organizadora del Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté – Córdoba, evento con más de tres décadas de historia. También se desempeñó como coordinadora del área de espectáculos, entretenimiento y exhibiciones de la Feria Internacional del Libro de Lima (2011–2014), así como coordinadora del Rincón de la Poesía en ese mismo espacio.
Ha dictado talleres de creación literaria y ha trabajado en procesos de estimulación a la lectura con docentes y niñas y niños en Perú, convencida de que la poesía no es un lujo, sino una herramienta de transformación social.
Como escritora, ha publicado el poemario Desde la sombra (Editorial Lealón, 2006) y El cuaderno de Cereté (Kimochi Soluciones Editoriales, 2023), una obra que dialoga con la memoria, el territorio y la identidad. Sus poemas han sido incluidos en diversas antologías, y ha participado en lecturas en Colombia, Brasil, Chile y Ecuador.
Su labor como antologadora también ha tejido puentes culturales: junto al poeta Juan Manuel Rocca publicó la muestra binacional En tierras del cóndor (Bogotá, 2014), y participó como antologadora en Encuentro de Raíces. Muestra binacional Perú–Colombia (Montería, 2014).
Es autora de la saga Súper Mariana, editada para Católicas por el Derecho a Decidir Perú (2020), una propuesta narrativa que articula feminismo, pedagogía y literatura.
A lo largo de su trayectoria ha compartido mesas y conversatorios con figuras destacadas de la poesía latinoamericana, consolidando un diálogo permanente entre creación y gestión cultural.
Actualmente es Directora Ejecutiva de Kimochi y de Kimochi Soluciones Editoriales, una editorial feminista dedicada a promover la obra escrita por mujeres. Además, es organizadora del Encuentro Latinoamericano de Escritoras, un espacio que fortalece redes, pensamiento crítico y circulación de autoras en la región.
Pero más allá de los cargos y los libros, lo que define su camino es una convicción: la literatura es comunidad y leer —sobre todo leer a mujeres— es un acto político y de sororidad.
Como el ciclo de los peces
que llegan al mar
Un par de veces al año el río era plateado
y las redes flotaban adormecidas sobre la
corriente tibia.
Sumergidas en la calma del agua las canoas
se
llenaban de peces.
Cereté era entonces
una cueva de amor
y el recorrido hacia el mar el final
de ese profundo
misterio.
Esa verdad se extendía desde las branquias
hasta la última escama.
Todo tenía sentido
desovar y morir
la vida era entonces el retorno
y para el pueblo
otro día de subienda
en las orillas húmedas del Bugre.
Cereté
El río se desborda por los excesos,
así como la gente cuando abre la boca para
derramar
su
interior.
No hay borde que quede intacto ante las
aguas
como la furia de la gente
cuando se revuelca en el fango con su
enredada memoria.
El miedo se desborda, pero luego vuelve a
su cauce.
¿A cuál de los excesos le tememos?,
¿a qué le tenemos miedo en Cereté?
Río Sinú
El miedo circulará siempre
en mi cuerpo
como otra sangre.
José Watanabe
El río es un gran pez con escamas de níquel
cuya sombra se alarga desde la gran
represa de Urrá.
En el fondo de sus aguas habita el
destello turbio
de la riqueza,
la mano humana hunde sus garras
y junta los restos de la bestia que
crecerá en el
Valle del Sinú.
Nadar río abajo, desembocar en el mar
es ahora una maldición.
Sus habitantes son devorados por otros cuerpos
brillantes
y malignos.
A su paso, las aguas solo trasladan el
dolor.
El río es un abominable pez
crece en las criaturas
del valle.
La gente es el silencio que espera las
escamas de níquel.
Escucho llover en Cereté
Tengo en mi corazón
un nudo de invierno donde llueve cada
mañana,
inundaciones en la memoria de Cereté,
discusiones sobre las cosechas y rencillas
bajo las gotas que caen sobre el techo de
palma
y la certeza del café.
Alguien rompe la armonía de la lluvia con
sus quejas,
habla de desastres naturales y del dolor
de sus huesos,
cuenta los espacios de la palma,
se acuerda que debió preocuparse antes y
advierte
que todo se arreglará cuando escampe.
¿Así, se ha de arreglar mi corazón?